En la última reunión de trabajo de los docentes del Colegio, se presentaron los Acuerdos Escolares de Convivencia (A.E.C.) ya aprobados por el Ministerio de Educación. Los mismos son el resultado de un largo trabajo que involucró a toda la comunidad educativa en un proceso gradual de consenso hasta arribar a los resultados ahora expuestos.
En este caso, seleccionamos sólo un breve fragmento del compromiso que deben asumir docentes, padres y alumnos.

Palabras introductorias de la Directora (fragmento):

Los A.E.C. se efectúan para que las personas que integran la comunidad educativa puedan sentirse reconocidas como tales, respetados en su dignidad y derechos.
Partimos de la diversidad que cada uno representa, de la libertad entendida como la posibilidad de cambio y superación; priorizamos el diálogo y la participación como mecanismo de resolución de conflictos y delimitamos las acciones en la búsqueda de un mejor espacio para todos.
La escuela en conjunto con la familia, son responsables y encargados de preparar a los jóvenes para la participación basada en el respeto de las diferencias y en la convicción de la existencia de soluciones pacíficas a los conflictos interpersonales con valores como justicia, solidaridad, respeto, que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Para ello la generación de espacios de diálogo (escucha), acción y reflexión propiciarán canales de confianza y respeto recíproco, aprendiendo así a vivir en “convivencia” sin olvidarnos de reír.
Las soluciones mágicas no existen, las experiencias vividas son las que cuentan, el objetivo primordial es educar, “educar para la paz”. Y esto es la premisa a la que nos comprometemos.

En la última reunión de trabajo de los docentes del Colegio, se presentaron los Acuerdos Escolares de Convivencia (A.E.C.) ya aprobados por el Ministerio de Educación. Los mismos son el resultado de un largo trabajo que involucró a toda la comunidad educativa en un proceso gradual de consenso hasta arribar a los resultados ahora expuestos.
En este caso, seleccionamos sólo un breve fragmento del compromiso que deben asumir docentes, padres y alumnos.

Palabras introductorias de la Directora (fragmento):

Los A.E.C. se efectúan para que las personas que integran la comunidad educativa puedan sentirse reconocidas como tales, respetados en su dignidad y derechos.
Partimos de la diversidad que cada uno representa, de la libertad entendida como la posibilidad de cambio y superación; priorizamos el diálogo y la participación como mecanismo de resolución de conflictos y delimitamos las acciones en la búsqueda de un mejor espacio para todos.
La escuela en conjunto con la familia, son responsables y encargados de preparar a los jóvenes para la participación basada en el respeto de las diferencias y en la convicción de la existencia de soluciones pacíficas a los conflictos interpersonales con valores como justicia, solidaridad, respeto, que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Para ello la generación de espacios de diálogo (escucha), acción y reflexión propiciarán canales de confianza y respeto recíproco, aprendiendo así a vivir en “convivencia” sin olvidarnos de reír.
Las soluciones mágicas no existen, las experiencias vividas son las que cuentan, el objetivo primordial es educar, “educar para la paz”. Y esto es la premisa a la que nos comprometemos.

Compromiso de los Directivos (fragmento):

Los directivos del establecimiento se comprometen a ser democráticos, no discriminativo, equitativos, de altos principios morales, con excelente vocabulario, y cultura general, creativos, organizados, responsables, dedicados, prácticos, comprensivos, comunicativos, cordiales, con autoridad y firmes en sus decisiones, y principales responsables de la fluidez de las comunicaciones dentro de la escuela.

Los docentes se comprometen a (fragmento):

Estar actualizados e informados sobre sus estudiantes, ser equitativos, no discriminativos, sinceros, trabajar en equipo con los demás docentes, democráticos,
comunicativos, cordiales, participativos, comprensivos, responsables, evitando el abuso de poder en cualquiera de sus formas, autocríticos, no imponer dogmas, y cumplir y hacer cumplir las normas acordadas.

Los preceptores se comprometen a (fragmento):

Actualizarse constantemente sobre temas vinculados a problemáticas de los estudiantes que debe tratar; ser comprensivos, respetuosos, cordiales, responsables, no discriminativo, equitativos, solidarios y organizados. Presentarse con atuendos formales y acordes a su función.

Los padres o tutores se comprometen a (fragmento):

Ser comprensivos, participativos, comunicativos, colaboradores, identificados con la problemática de la escuela e integrados a la comunidad educativa.
A participar de las reuniones o citaciones escolares, a estar informados sobre el desempeño de sus hijos dentro del Establecimiento Educativo.

Compromiso de los Estudiantes(fragmento):

En nuestro colegio trabajamos para lograr un buen clima de trabajo, respeto por el otro, aceptando las diferencias, y estableciendo vínculos solidarios, para lograr de este modo una mejor convivencia tratando de ser compañeros, respetuosos, participativos, responsables con las tareas y horarios, integrados a la comunidad educativa, disciplinados, estudiosos, interesados, críticos, creativos, cooperadores, sinceros, cuidadosos de las instalaciones y el material didáctico del colegio, afectuosos, fraternales, debiendo utilizar vocabulario acorde al ámbito en el que se encuentran.

Para su lectura completa deberás hacer click en el siguiente link: Acuerdos escolares de Convivencia (pdf, 196 kb)

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En la última reunión de trabajo de los docentes del Colegio, se presentaron los Acuerdos Escolares de Convivencia (A.E.C.) ya aprobados por el Ministerio de Educación. Los mismos son el resultado de un largo trabajo que involucró a toda la comunidad educativa en un proceso gradual de consenso hasta arribar a los resultados ahora expuestos.
En este caso, seleccionamos sólo un breve fragmento del compromiso que deben asumir docentes, padres y alumnos.

Palabras introductorias de la Directora (fragmento):

Los A.E.C. se efectúan para que las personas que integran la comunidad educativa puedan sentirse reconocidas como tales, respetados en su dignidad y derechos.
Partimos de la diversidad que cada uno representa, de la libertad entendida como la posibilidad de cambio y superación; priorizamos el diálogo y la participación como mecanismo de resolución de conflictos y delimitamos las acciones en la búsqueda de un mejor espacio para todos.
La escuela en conjunto con la familia, son responsables y encargados de preparar a los jóvenes para la participación basada en el respeto de las diferencias y en la convicción de la existencia de soluciones pacíficas a los conflictos interpersonales con valores como justicia, solidaridad, respeto, que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Para ello la generación de espacios de diálogo (escucha), acción y reflexión propiciarán canales de confianza y respeto recíproco, aprendiendo así a vivir en “convivencia” sin olvidarnos de reír.
Las soluciones mágicas no existen, las experiencias vividas son las que cuentan, el objetivo primordial es educar, “educar para la paz”. Y esto es la premisa a la que nos comprometemos.

En la última reunión de trabajo de los docentes del Colegio, se presentaron los Acuerdos Escolares de Convivencia (A.E.C.) ya aprobados por el Ministerio de Educación. Los mismos son el resultado de un largo trabajo que involucró a toda la comunidad educativa en un proceso gradual de consenso hasta arribar a los resultados ahora expuestos.
En este caso, seleccionamos sólo un breve fragmento del compromiso que deben asumir docentes, padres y alumnos.

Palabras introductorias de la Directora (fragmento):

Los A.E.C. se efectúan para que las personas que integran la comunidad educativa puedan sentirse reconocidas como tales, respetados en su dignidad y derechos.
Partimos de la diversidad que cada uno representa, de la libertad entendida como la posibilidad de cambio y superación; priorizamos el diálogo y la participación como mecanismo de resolución de conflictos y delimitamos las acciones en la búsqueda de un mejor espacio para todos.
La escuela en conjunto con la familia, son responsables y encargados de preparar a los jóvenes para la participación basada en el respeto de las diferencias y en la convicción de la existencia de soluciones pacíficas a los conflictos interpersonales con valores como justicia, solidaridad, respeto, que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Para ello la generación de espacios de diálogo (escucha), acción y reflexión propiciarán canales de confianza y respeto recíproco, aprendiendo así a vivir en “convivencia” sin olvidarnos de reír.
Las soluciones mágicas no existen, las experiencias vividas son las que cuentan, el objetivo primordial es educar, “educar para la paz”. Y esto es la premisa a la que nos comprometemos.

Compromiso de los Directivos (fragmento):

Los directivos del establecimiento se comprometen a ser democráticos, no discriminativo, equitativos, de altos principios morales, con excelente vocabulario, y cultura general, creativos, organizados, responsables, dedicados, prácticos, comprensivos, comunicativos, cordiales, con autoridad y firmes en sus decisiones, y principales responsables de la fluidez de las comunicaciones dentro de la escuela.

Los docentes se comprometen a (fragmento):

Estar actualizados e informados sobre sus estudiantes, ser equitativos, no discriminativos, sinceros, trabajar en equipo con los demás docentes, democráticos,
comunicativos, cordiales, participativos, comprensivos, responsables, evitando el abuso de poder en cualquiera de sus formas, autocríticos, no imponer dogmas, y cumplir y hacer cumplir las normas acordadas.

Los preceptores se comprometen a (fragmento):

Actualizarse constantemente sobre temas vinculados a problemáticas de los estudiantes que debe tratar; ser comprensivos, respetuosos, cordiales, responsables, no discriminativo, equitativos, solidarios y organizados. Presentarse con atuendos formales y acordes a su función.

Los padres o tutores se comprometen a (fragmento):

Ser comprensivos, participativos, comunicativos, colaboradores, identificados con la problemática de la escuela e integrados a la comunidad educativa.
A participar de las reuniones o citaciones escolares, a estar informados sobre el desempeño de sus hijos dentro del Establecimiento Educativo.

Compromiso de los Estudiantes(fragmento):

En nuestro colegio trabajamos para lograr un buen clima de trabajo, respeto por el otro, aceptando las diferencias, y estableciendo vínculos solidarios, para lograr de este modo una mejor convivencia tratando de ser compañeros, respetuosos, participativos, responsables con las tareas y horarios, integrados a la comunidad educativa, disciplinados, estudiosos, interesados, críticos, creativos, cooperadores, sinceros, cuidadosos de las instalaciones y el material didáctico del colegio, afectuosos, fraternales, debiendo utilizar vocabulario acorde al ámbito en el que se encuentran.

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Les presentamos a continuación dos textos escritos por alumnos de noveno del Colegio. Vale la pena dedicar unos minutos a la lectura y disfrutar de la creatividad de los chicos. Los envía Pablo:

La familia de Raúl
Raúl Pérez vivía solo con sus hijos y era la típica persona que todos los años viajaba hacia la cordillera. Hacía siempre los mismos paseos por la montaña, alquilaba siempre la misma cabaña, montaba los mismos caballos y disfrutaba al máximo del frío. No viajaba lejos por su temor a volar ni tampoco era de esos que gastan mucho en viajes.
El verano apenas había comenzado y Raúl como todos los años preparaba la lista del viaje. Sus hijos aburridos por los típicos paseos dentro del país, donde no hacían más que visitar los desgastados y olvidados museos antiguos y pasaban horas frente a una diminuta llama de esa vieja chimenea mientras las raíces de los árboles rompían las paredes, le propusieron viajar a la playa.
Raúl no accedió pero tras seis horas de incesantes súplicas no tuvo más remedio que darle el gusto a la familia. La pregunta era a dónde ir. Mar del Plata era demasiado común; Río de Janeiro muy caro; Montevideo… perfecto.
Viajar por tierra era una idea más que ridícula, debido al dinero perdido en combustible y el diminuto baúl donde apenas entraba un bolso.Raúl insistía en ir en automóvil pero no tenía opción. Consultó a la aerolínea más económica y partieron hacia Uruguay. Mientras que sus hijos dormían cómodamente, Raúl sudaba como loco y pedía repetidos vasos de agua para calmar los nervios.
El avión aterrizó al mediodía, Raúl corrió hacia la salida y fue el primero en bajar. Un elegante auto los esperaba al final de la escalera, con un cartel que decía familia Pérez. Al principio dudaron pero se decidieron a tomarlo. Estacionaron en un hotel de lujo y se les otorgó la suite más cara. Los acompañaron a la parte de atrás del hotel donde se encontraba un balneario económicamente inaccesible para ellos.
Pasaron los mejores 20 días de su vida. Hasta que apareció la verdadera familia Pérez, la dueña de las reservaciones. Una exitosa familia uruguaya que a simple vista, se veía que vivían con lujo. No se sintieron contentos con el malentendido y le pidieron a la familia de Raúl que pague sus gastos. Al ver el precio, Raúl se tornó blanco y sus ojos casi saltaron de su cara.
El año que viene, a la cordillera

Alumno de 9no. 2da


Una forma original de describir un instrumento musical

Utilizada por miles de artistas, su silueta de color opaco ha estado por todo el mundo. Cuenta con un ojo en el centro de su barriga y seis caminos que la atraviesan, comenzando desde la cabeza hasta sus pies Al tocarla, emite una armonía que te tranquiliza el alma
Es parecida al cuerpo de una mujer, dicen muchos, y su trayectoria ha sido larga al igual que su cuello. Con su interior al descubierto, se muestra y habla siempre igual, ya sea en el campo o en la ciudad. Por eso, escucha los aplausos a través de sus seis pequeños oídos.

Alumna de 9no. 1ra
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Les presentamos a continuación dos textos escritos por alumnos de noveno del Colegio. Vale la pena dedicar unos minutos a la lectura y disfrutar de la creatividad de los chicos. Los envía Pablo:

La familia de Raúl
Raúl Pérez vivía solo con sus hijos y era la típica persona que todos los años viajaba hacia la cordillera. Hacía siempre los mismos paseos por la montaña, alquilaba siempre la misma cabaña, montaba los mismos caballos y disfrutaba al máximo del frío. No viajaba lejos por su temor a volar ni tampoco era de esos que gastan mucho en viajes.
El verano apenas había comenzado y Raúl como todos los años preparaba la lista del viaje. Sus hijos aburridos por los típicos paseos dentro del país, donde no hacían más que visitar los desgastados y olvidados museos antiguos y pasaban horas frente a una diminuta llama de esa vieja chimenea mientras las raíces de los árboles rompían las paredes, le propusieron viajar a la playa.
Raúl no accedió pero tras seis horas de incesantes súplicas no tuvo más remedio que darle el gusto a la familia. La pregunta era a dónde ir. Mar del Plata era demasiado común; Río de Janeiro muy caro; Montevideo… perfecto.
Viajar por tierra era una idea más que ridícula, debido al dinero perdido en combustible y el diminuto baúl donde apenas entraba un bolso.Raúl insistía en ir en automóvil pero no tenía opción. Consultó a la aerolínea más económica y partieron hacia Uruguay. Mientras que sus hijos dormían cómodamente, Raúl sudaba como loco y pedía repetidos vasos de agua para calmar los nervios.
El avión aterrizó al mediodía, Raúl corrió hacia la salida y fue el primero en bajar. Un elegante auto los esperaba al final de la escalera, con un cartel que decía familia Pérez. Al principio dudaron pero se decidieron a tomarlo. Estacionaron en un hotel de lujo y se les otorgó la suite más cara. Los acompañaron a la parte de atrás del hotel donde se encontraba un balneario económicamente inaccesible para ellos.
Pasaron los mejores 20 días de su vida. Hasta que apareció la verdadera familia Pérez, la dueña de las reservaciones. Una exitosa familia uruguaya que a simple vista, se veía que vivían con lujo. No se sintieron contentos con el malentendido y le pidieron a la familia de Raúl que pague sus gastos. Al ver el precio, Raúl se tornó blanco y sus ojos casi saltaron de su cara.
El año que viene, a la cordillera

Alumno de 9no. 2da


Una forma original de describir un instrumento musical

Utilizada por miles de artistas, su silueta de color opaco ha estado por todo el mundo. Cuenta con un ojo en el centro de su barriga y seis caminos que la atraviesan, comenzando desde la cabeza hasta sus pies Al tocarla, emite una armonía que te tranquiliza el alma
Es parecida al cuerpo de una mujer, dicen muchos, y su trayectoria ha sido larga al igual que su cuello. Con su interior al descubierto, se muestra y habla siempre igual, ya sea en el campo o en la ciudad. Por eso, escucha los aplausos a través de sus seis pequeños oídos.

Alumna de 9no. 1ra
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Una alumna de 1° primera de Secundaria envió los siguientes chistes:

Un señor atiende el teléfono. Una voz le dice:
-Hola, ¿Estás, Cholo?
-No, estoy con mi espocha.

********************************
En la boda

En un casamiento, un señor le dice a otro:
-¿Se dio cuenta de lo fea que es la novia?
-¡¡¿Cómo habla así de mi hija, desvergonzado!!
-¡Disculpe, no sabía que usted era el padre!
-¡¡¡SOY LA MADRE!!!

********************************
Deporte

¿Qué hace un deportista con una batidora en la mano?
Rta: ¡Se prepara para batir récords!

********************************
Hambre

Un caníbal viaja en un avión.
A la hora de comer, la azafata le pregunta:
-¿Le traigo el menú?
-¡No, tráigame la lista de pasajeros!

********************************
Tan pero tan…

Era un señor tan, pero tan tacaño,
¡Que una vez soñó que tomaba un café en un bar y se despertó rápido para no pagarlo!

********************************
¿Cómo le dicen?

A tu equipo de fútbol le dicen manguera pinchada.
-¿Por qué?
-porque pierde por todos lados.
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Una alumna de 1° primera de Secundaria envió los siguientes chistes:

Un señor atiende el teléfono. Una voz le dice:
-Hola, ¿Estás, Cholo?
-No, estoy con mi espocha.

********************************
En la boda

En un casamiento, un señor le dice a otro:
-¿Se dio cuenta de lo fea que es la novia?
-¡¡¿Cómo habla así de mi hija, desvergonzado!!
-¡Disculpe, no sabía que usted era el padre!
-¡¡¡SOY LA MADRE!!!

********************************
Deporte

¿Qué hace un deportista con una batidora en la mano?
Rta: ¡Se prepara para batir récords!

********************************
Hambre

Un caníbal viaja en un avión.
A la hora de comer, la azafata le pregunta:
-¿Le traigo el menú?
-¡No, tráigame la lista de pasajeros!

********************************
Tan pero tan…

Era un señor tan, pero tan tacaño,
¡Que una vez soñó que tomaba un café en un bar y se despertó rápido para no pagarlo!

********************************
¿Cómo le dicen?

A tu equipo de fútbol le dicen manguera pinchada.
-¿Por qué?
-porque pierde por todos lados.
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Valeria Ledesma, alumna de 1º 1era de secundaria, realizó este dibujo con el siguiente epígrafe: Durante la Rebelión militar se Semana Santa de 1987, que puso en zozobra al país y marcó la aparición de los siniestros "carapintadas", Quino, el autor de Mafalda, le envió al presidente Raúl Alfonsín la serie de tres dibujos; este es uno de ellos: El otro dibujo también es de un alumno de 1ero.:
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Valeria Ledesma, alumna de 1º 1era de secundaria, realizó este dibujo con el siguiente epígrafe: Durante la Rebelión militar se Semana Santa de 1987, que puso en zozobra al país y marcó la aparición de los siniestros "carapintadas", Quino, el autor de Mafalda, le envió al presidente Raúl Alfonsín la serie de tres dibujos; este es uno de ellos: El otro dibujo también es de un alumno de 1ero.:
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Agradecemos a Mónica este interesante artículo publicado en el Diario La Nación, que resulta muy útil a la hora de reflexionar acerca del mundo en el que vivimos.

"Los piqueteros son una manifestación extrema de la sensación de no tener futuro", dice Loic Wacquant

"La inseguridad social será el tema del futuro"
Lo dice el sociólogo francés Loic Wacquant
Lejos de ser un sociólogo de laboratorio, al francés Loic Wacquant le gusta meter los pies en el barro: no dudó en hacerse boxeador, en Chicago, para llegar a comprender, en su propia piel, las claves de la nueva marginalidad urbana, el área de su especialidad.
La tesis central de sus trabajos sobre los guetos urbanos resulta inquietante: “Al contrario de lo que se supone, el crecimiento económico fabricará más y más pobres. La solución a la desigualdad ya no pasará exclusivamente por generar más empleos y que la gente pueda vivir de su trabajo. Eso ya no será posible, porque la supervivencia no podrá garantizarse sólo a través del mercado laboral. Se deberá pensar en nuevas maneras de distribuir los derechos sociales y económicos, porque la inseguridad social será el gran tema del siglo XXI”.



"Los piqueteros son una manifestación extrema de la sensación de no tener futuro", dice Loic Wacquant

"La inseguridad social será el tema del futuro"
Lo dice el sociólogo francés Loic Wacquant
Lejos de ser un sociólogo de laboratorio, al francés Loic Wacquant le gusta meter los pies en el barro: no dudó en hacerse boxeador, en Chicago, para llegar a comprender, en su propia piel, las claves de la nueva marginalidad urbana, el área de su especialidad.
La tesis central de sus trabajos sobre los guetos urbanos resulta inquietante: “Al contrario de lo que se supone, el crecimiento económico fabricará más y más pobres. La solución a la desigualdad ya no pasará exclusivamente por generar más empleos y que la gente pueda vivir de su trabajo. Eso ya no será posible, porque la supervivencia no podrá garantizarse sólo a través del mercado laboral. Se deberá pensar en nuevas maneras de distribuir los derechos sociales y económicos, porque la inseguridad social será el gran tema del siglo XXI”.
Wacquant, de 47 años, es el principal discípulo del sociólogo francés Pierre Bourdieu, uno de los más influyentes y conocidos del siglo XX. Con él escribió Una invitación a la sociología reflexiva.
Durante una entrevista con LA NACION, afirmó que el rechazo de buena parte de la clase media a las protestas piqueteras encubre un profundo miedo colectivo a caer en la marginalidad. "La incertidumbre de las personas de clase media de no tener seguridad en su trabajo les genera una
gran ansiedad, porque temen no poder transmitirles a sus hijos su estatus social. Ese pánico se transforma en hostilidad. «Ese podría ser yo», piensan cuando se topan con un piquetero", dice, agudo, Wacquant, que también es antropólogo.
Loic Wacquant vive actualmente en Estados Unidos, donde dicta clases en la Universidad de California, en Berkeley.
De paso por la Argentina, invitado por la UBA, en el marco del 50° aniversario de la carrera de Sociología, dio una conferencia y visitó la cárcel de Devoto, donde habló con los presos.
Aprovechó también la visita para presentar su último libro, Los condenados de la ciudad. Guetos, periferias y Estado , editado por Siglo XXI.

-Usted debe de ser una especie de bicho raro en Estados Unidos, ¿no?
-[Se ríe a carcajadas] Bueno, en realidad todos los intelectuales en Estados Unidos lo somos, de algún modo. Los grandes diarios no nos entrevistan. Somos ignorados y estamos marginados del debate público.
-Algo así como piqueteros intelectuales en su propio gueto...
-Sí; de allí que me resulta muy gratificante viajar por América latina y por Europa, donde realmente considero que hay discusión intelectual.
-¿Cuando fue boxeador tampoco lo entrevistaban?
-¡Ah, sí, ahí sí! Me entrevistó el Chicago Tribune porque, al parecer, les parecía muy exótico y simpático que fuera intelectual y a la vez boxeador. Una nota de color, en fin... Pero nunca me preguntaron por mis conclusiones sobre la vida en la prisión, por ejemplo. A propósito: estuve en Devoto hablando con los prisioneros y me quedé muy conmovido por los cursos universitarios que se dictan en las cárceles argentinas. Es un avance enorme con respecto a Estados Unidos, donde se eliminaron esos programas. El trabajo de los docentes argentinos al conectarse con la gente en la
prisión no sólo me resulta muy conmovedor, sino que además demuestra que la cárcel es parte de la sociedad, no algo de otro planeta.
-Usted dice que el crecimiento económico no sólo traerá bienestar, sino también más marginalidad. Pero la verdad es que no me imagino a los políticos argentinos proponiendo un retroceso. ¿Qué solución potable sugiere?
-La solución no pasa por frenar el crecimiento, sino por dejar de ilusionarse con que remediará la marginalidad, porque es al revés: traerá más pobres si nos quedamos esperando que el mercado laboral mejore y que la gente consiga trabajo. La expansión del trabajo precario asalariado, con
baja remuneración, hecho que ya estamos viendo en los países más desarrollados, generaliza la inseguridad social. Es necesario buscar políticas públicas que ataquen la marginalidad en forma más directa.
-¿Cómo es eso? Si no es del trabajo, ¿de qué vamos a vivir?
-La principal fuente de marginalidad es el desempleo y la proliferación del trabajo part time y en negro, y eso no se resolverá con el crecimiento económico. La precariedad no es un fenómeno pasajero ni del pasado: está en nuestro futuro. En adelante, ya no podremos depender del salario
para garantizar lo básico. Se requerirá un mayor compromiso del Estado para distribuir los principales bienes sociales: tener un techo sobre la cabeza, no morir de una enfermedad curable, poder trasladarse, tener acceso al entrenamiento laboral...
-¿Propone algo así como un piso mínimo de derechos básicos, garantizado por el Estado?
-Sí, pero cuando hablo de una política pública igualadora no es porque ame el Estado. No debe ser entendido el Estado como la teología de la izquierda. Precisamente a mí me parece que el desafío del siglo XXI es salir de la discusión de Estado versus mercado, como si fuera un debate religioso.
El punto es que hasta ahora no se ha inventado un instrumento mejor para reducir la desigualdad.

Mientras los pobres afrontan una inseguridad objetiva, la clase media sufre otro tipo de inseguridad social. Se trata de la inseguridad subjetiva, porque los trabajos son cada vez menos seguros. Entonces se comienza a sentir incertidumbre por el futuro, la ansiedad de no saber si se
podrá transmitir a los hijos el propio estatus social. Eso lleva a la clase media a sentir hostilidad por los marginales, que aquí pueden ser los piqueteros. El rechazo esconde un temor profundo, que dice: "Ese podría ser yo". El piquetero es una amenaza concreta.
-O sea que la hostilidad de buena parte de la clase media argentina hacia los métodos piqueteros, los palos y los cortes de calle encubre, según usted, el miedo a la marginalidad propia...
-Sí, pero en el caso de los piqueteros el miedo es doble, porque con los palos evocan y agitan una violencia ancestral. Los piqueteros son una manifestación extrema de esa sensación de no tener un futuro, en la que tenés que hacer algo desesperado, como es irrumpir en la vida pública, para
intentar resolver tu situación. Pero, pienso yo, su situación no puede aislarse de la del resto de los asalariados.
-Algunos dicen que a ciertos sectores del poder, incluso a cierta dirigencia política, les conviene que haya pobres, porque son manejables.
-Yo diría, más bien, que no les importa. Hay un enorme egoísmo social que hace que los que más tienen digan: a mí me va bien, yo estoy haciendo plata. Es tu problema... Hay un individualismo que lleva, incluso, a echarles la culpa a los pobres por su condición.
-Muchas veces el poder político ha usado los planes sociales para generar redes de clientelismo y atacar la dignidad de las personas, en lugar de fortalecerlas.
-Yo creo, sin embargo, que este tema de la dependencia es un prejuicio contra los pobres. Se cree que si a los pobres se los ayuda con subsidios no van a trabajar, pero no se piensa lo mismo de quienes tienen bonos y participan en la Bolsa. Nadie dice que a quienes viven de rentas no les
gusta trabajar. El trabajo implica participar en la corriente de la vida, hace a la identidad de las personas. Que se reciba un subsidio en forma de ayuda social no implica que la gente deje de trabajar. Ese es un mito.
-Mi pregunta apuntaba al uso del clientelismo político. En la Argentina, al menos, hay una fuerte conexión entre las políticas sociales y los aparatos políticos tradicionales que buscan perpetuarse en el poder a cualquier precio.
-El tema es complejo, porque el discurso de la dependencia es dual. Hay una larga tradición latinoamericana según la cual las grandes firmas reciben grandes subsidios del gobierno o ventajas fiscales. ¿Nadie piensa que esas empresas son dependientes?
-Claro que sí. También se habla de empresarios cercanos al gobierno de turno, o distantes de él, y se evalúan sus privilegios en virtud de los beneficios que obtienen. Ahora, ¿cómo se construye ciudadanía en el marco de una marginalidad creciente?
-Me pone contento que haya sacado el tema de la ciudadanía, porque me parece otro debate central de las nuevas sociedades. El incremento de la nueva marginalidad urbana es una gran amenaza para la construcción de ciudadanía, porque fragmenta y erosiona los derechos fundamentales. La pregunta que deberíamos hacernos, lejos de paradigmas fundamentalistas que se reducen a Estado versus mercado, es cómo vamos a extender los derechos sociales y económicos a todos los ciudadanos. ¿Cómo vamos a poner la institucionalidad al servicio de la construcción de ciudadanía? Y en ese marco no veo otra solución que organizar las instituciones públicas para distribuir esos derechos. Porque si esperamos que lo haga el mercado, esperaremos de por vida y la pobreza se hará endémica.
-¿Corre peligro la Argentina de tener el nivel de marginalidad de Brasil? ¿Podrán convertirse nuestras villas en favelas, así de violentas y penetradas por los narcos? Sabrá que en los últimos años se cuadruplicó la población de las 14 villas que existen en Buenos Aires, por darle sólo un ejemplo.
-Justamente por eso no hay que dejar que la marginalidad urbana se convierta en algo natural. Yo no compararía, por ahora, las villas miseria con las favelas, pero sí digo que Brasil representa una llamada de atención para la Argentina. Porque cuando los marginados sienten que el único futuro
al que pueden acceder pasa por la economía ilegal y a la criminalidad se le responde con represión se llega prácticamente a un conflicto militar entre el Estado y los lores criminales que rigen en los Estados pobres.

Fuente: Laura Di Marco en http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=966171

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Agradecemos a Mónica este interesante artículo publicado en el Diario La Nación, que resulta muy útil a la hora de reflexionar acerca del mundo en el que vivimos.

"Los piqueteros son una manifestación extrema de la sensación de no tener futuro", dice Loic Wacquant

"La inseguridad social será el tema del futuro"
Lo dice el sociólogo francés Loic Wacquant
Lejos de ser un sociólogo de laboratorio, al francés Loic Wacquant le gusta meter los pies en el barro: no dudó en hacerse boxeador, en Chicago, para llegar a comprender, en su propia piel, las claves de la nueva marginalidad urbana, el área de su especialidad.
La tesis central de sus trabajos sobre los guetos urbanos resulta inquietante: “Al contrario de lo que se supone, el crecimiento económico fabricará más y más pobres. La solución a la desigualdad ya no pasará exclusivamente por generar más empleos y que la gente pueda vivir de su trabajo. Eso ya no será posible, porque la supervivencia no podrá garantizarse sólo a través del mercado laboral. Se deberá pensar en nuevas maneras de distribuir los derechos sociales y económicos, porque la inseguridad social será el gran tema del siglo XXI”.



"Los piqueteros son una manifestación extrema de la sensación de no tener futuro", dice Loic Wacquant

"La inseguridad social será el tema del futuro"
Lo dice el sociólogo francés Loic Wacquant
Lejos de ser un sociólogo de laboratorio, al francés Loic Wacquant le gusta meter los pies en el barro: no dudó en hacerse boxeador, en Chicago, para llegar a comprender, en su propia piel, las claves de la nueva marginalidad urbana, el área de su especialidad.
La tesis central de sus trabajos sobre los guetos urbanos resulta inquietante: “Al contrario de lo que se supone, el crecimiento económico fabricará más y más pobres. La solución a la desigualdad ya no pasará exclusivamente por generar más empleos y que la gente pueda vivir de su trabajo. Eso ya no será posible, porque la supervivencia no podrá garantizarse sólo a través del mercado laboral. Se deberá pensar en nuevas maneras de distribuir los derechos sociales y económicos, porque la inseguridad social será el gran tema del siglo XXI”.
Wacquant, de 47 años, es el principal discípulo del sociólogo francés Pierre Bourdieu, uno de los más influyentes y conocidos del siglo XX. Con él escribió Una invitación a la sociología reflexiva.
Durante una entrevista con LA NACION, afirmó que el rechazo de buena parte de la clase media a las protestas piqueteras encubre un profundo miedo colectivo a caer en la marginalidad. "La incertidumbre de las personas de clase media de no tener seguridad en su trabajo les genera una
gran ansiedad, porque temen no poder transmitirles a sus hijos su estatus social. Ese pánico se transforma en hostilidad. «Ese podría ser yo», piensan cuando se topan con un piquetero", dice, agudo, Wacquant, que también es antropólogo.
Loic Wacquant vive actualmente en Estados Unidos, donde dicta clases en la Universidad de California, en Berkeley.
De paso por la Argentina, invitado por la UBA, en el marco del 50° aniversario de la carrera de Sociología, dio una conferencia y visitó la cárcel de Devoto, donde habló con los presos.
Aprovechó también la visita para presentar su último libro, Los condenados de la ciudad. Guetos, periferias y Estado , editado por Siglo XXI.

-Usted debe de ser una especie de bicho raro en Estados Unidos, ¿no?
-[Se ríe a carcajadas] Bueno, en realidad todos los intelectuales en Estados Unidos lo somos, de algún modo. Los grandes diarios no nos entrevistan. Somos ignorados y estamos marginados del debate público.
-Algo así como piqueteros intelectuales en su propio gueto...
-Sí; de allí que me resulta muy gratificante viajar por América latina y por Europa, donde realmente considero que hay discusión intelectual.
-¿Cuando fue boxeador tampoco lo entrevistaban?
-¡Ah, sí, ahí sí! Me entrevistó el Chicago Tribune porque, al parecer, les parecía muy exótico y simpático que fuera intelectual y a la vez boxeador. Una nota de color, en fin... Pero nunca me preguntaron por mis conclusiones sobre la vida en la prisión, por ejemplo. A propósito: estuve en Devoto hablando con los prisioneros y me quedé muy conmovido por los cursos universitarios que se dictan en las cárceles argentinas. Es un avance enorme con respecto a Estados Unidos, donde se eliminaron esos programas. El trabajo de los docentes argentinos al conectarse con la gente en la
prisión no sólo me resulta muy conmovedor, sino que además demuestra que la cárcel es parte de la sociedad, no algo de otro planeta.
-Usted dice que el crecimiento económico no sólo traerá bienestar, sino también más marginalidad. Pero la verdad es que no me imagino a los políticos argentinos proponiendo un retroceso. ¿Qué solución potable sugiere?
-La solución no pasa por frenar el crecimiento, sino por dejar de ilusionarse con que remediará la marginalidad, porque es al revés: traerá más pobres si nos quedamos esperando que el mercado laboral mejore y que la gente consiga trabajo. La expansión del trabajo precario asalariado, con
baja remuneración, hecho que ya estamos viendo en los países más desarrollados, generaliza la inseguridad social. Es necesario buscar políticas públicas que ataquen la marginalidad en forma más directa.
-¿Cómo es eso? Si no es del trabajo, ¿de qué vamos a vivir?
-La principal fuente de marginalidad es el desempleo y la proliferación del trabajo part time y en negro, y eso no se resolverá con el crecimiento económico. La precariedad no es un fenómeno pasajero ni del pasado: está en nuestro futuro. En adelante, ya no podremos depender del salario
para garantizar lo básico. Se requerirá un mayor compromiso del Estado para distribuir los principales bienes sociales: tener un techo sobre la cabeza, no morir de una enfermedad curable, poder trasladarse, tener acceso al entrenamiento laboral...
-¿Propone algo así como un piso mínimo de derechos básicos, garantizado por el Estado?
-Sí, pero cuando hablo de una política pública igualadora no es porque ame el Estado. No debe ser entendido el Estado como la teología de la izquierda. Precisamente a mí me parece que el desafío del siglo XXI es salir de la discusión de Estado versus mercado, como si fuera un debate religioso.
El punto es que hasta ahora no se ha inventado un instrumento mejor para reducir la desigualdad.

Mientras los pobres afrontan una inseguridad objetiva, la clase media sufre otro tipo de inseguridad social. Se trata de la inseguridad subjetiva, porque los trabajos son cada vez menos seguros. Entonces se comienza a sentir incertidumbre por el futuro, la ansiedad de no saber si se
podrá transmitir a los hijos el propio estatus social. Eso lleva a la clase media a sentir hostilidad por los marginales, que aquí pueden ser los piqueteros. El rechazo esconde un temor profundo, que dice: "Ese podría ser yo". El piquetero es una amenaza concreta.
-O sea que la hostilidad de buena parte de la clase media argentina hacia los métodos piqueteros, los palos y los cortes de calle encubre, según usted, el miedo a la marginalidad propia...
-Sí, pero en el caso de los piqueteros el miedo es doble, porque con los palos evocan y agitan una violencia ancestral. Los piqueteros son una manifestación extrema de esa sensación de no tener un futuro, en la que tenés que hacer algo desesperado, como es irrumpir en la vida pública, para
intentar resolver tu situación. Pero, pienso yo, su situación no puede aislarse de la del resto de los asalariados.
-Algunos dicen que a ciertos sectores del poder, incluso a cierta dirigencia política, les conviene que haya pobres, porque son manejables.
-Yo diría, más bien, que no les importa. Hay un enorme egoísmo social que hace que los que más tienen digan: a mí me va bien, yo estoy haciendo plata. Es tu problema... Hay un individualismo que lleva, incluso, a echarles la culpa a los pobres por su condición.
-Muchas veces el poder político ha usado los planes sociales para generar redes de clientelismo y atacar la dignidad de las personas, en lugar de fortalecerlas.
-Yo creo, sin embargo, que este tema de la dependencia es un prejuicio contra los pobres. Se cree que si a los pobres se los ayuda con subsidios no van a trabajar, pero no se piensa lo mismo de quienes tienen bonos y participan en la Bolsa. Nadie dice que a quienes viven de rentas no les
gusta trabajar. El trabajo implica participar en la corriente de la vida, hace a la identidad de las personas. Que se reciba un subsidio en forma de ayuda social no implica que la gente deje de trabajar. Ese es un mito.
-Mi pregunta apuntaba al uso del clientelismo político. En la Argentina, al menos, hay una fuerte conexión entre las políticas sociales y los aparatos políticos tradicionales que buscan perpetuarse en el poder a cualquier precio.
-El tema es complejo, porque el discurso de la dependencia es dual. Hay una larga tradición latinoamericana según la cual las grandes firmas reciben grandes subsidios del gobierno o ventajas fiscales. ¿Nadie piensa que esas empresas son dependientes?
-Claro que sí. También se habla de empresarios cercanos al gobierno de turno, o distantes de él, y se evalúan sus privilegios en virtud de los beneficios que obtienen. Ahora, ¿cómo se construye ciudadanía en el marco de una marginalidad creciente?
-Me pone contento que haya sacado el tema de la ciudadanía, porque me parece otro debate central de las nuevas sociedades. El incremento de la nueva marginalidad urbana es una gran amenaza para la construcción de ciudadanía, porque fragmenta y erosiona los derechos fundamentales. La pregunta que deberíamos hacernos, lejos de paradigmas fundamentalistas que se reducen a Estado versus mercado, es cómo vamos a extender los derechos sociales y económicos a todos los ciudadanos. ¿Cómo vamos a poner la institucionalidad al servicio de la construcción de ciudadanía? Y en ese marco no veo otra solución que organizar las instituciones públicas para distribuir esos derechos. Porque si esperamos que lo haga el mercado, esperaremos de por vida y la pobreza se hará endémica.
-¿Corre peligro la Argentina de tener el nivel de marginalidad de Brasil? ¿Podrán convertirse nuestras villas en favelas, así de violentas y penetradas por los narcos? Sabrá que en los últimos años se cuadruplicó la población de las 14 villas que existen en Buenos Aires, por darle sólo un ejemplo.
-Justamente por eso no hay que dejar que la marginalidad urbana se convierta en algo natural. Yo no compararía, por ahora, las villas miseria con las favelas, pero sí digo que Brasil representa una llamada de atención para la Argentina. Porque cuando los marginados sienten que el único futuro
al que pueden acceder pasa por la economía ilegal y a la criminalidad se le responde con represión se llega prácticamente a un conflicto militar entre el Estado y los lores criminales que rigen en los Estados pobres.

Fuente: Laura Di Marco en http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=966171

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No podía estar ausente, aquél cuyo nombre honra nuestro colegio. Fue un escritor impresionante, comprometido con la sociedad y su tiempo. No estuvo aislado sino que siempre opinó y participó en las grandes contiendas políticas de la época.
No podía estar ausente, aquél cuyo nombre honra nuestro colegio. Fue un escritor impresionante, comprometido con la sociedad y su tiempo. No estuvo aislado sino que siempre opinó y participó en las grandes contiendas políticas de la época. Su escritura de una increíble novedad, fundó nuevos territorios, nuevos modos de narrar el mundo. Quien no leyó su novela "Rayuela" o sus extraordinarios relatos de cronopios y de famas, quien no imaginó al hombre que incesantemente vomitaba conejitos o los hermanos aterrorizados por vaya a saber qué cosa que estaba tomando habitación por habitación toda su casa, en "Casa tomada"; quien no leyó todo eso, y mucho más...en fin, se perdió un pedazo invaluable de este mundo. Pero la buena noticia es que todos estamos a tiempo...los textos están ahí esperándonos en la misma biblioteca del cole, donde encontrarán la obra completa de este escritor.

En este caso, seleccionamos algunos textos y el audio correspondiente, por el mismo Julio.

Los amantes

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.
Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

de: esta escrito en las estrellas

audio: Los amantes.mp3 (1.9 Mb)

Discurso del Oso

Soy el oso de los caños de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños.

Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta más que pasar de piso en piso resbalando por los caños. A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal. De noche ando callado, y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano. Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano, después con la otra, después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría.

Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías. Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cuando vean al portero. Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso; por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar por los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír como roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos. Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien.

de: Historias de Cronopios y Famas

audio: Discurso del oso.mp3 (2.7 Mb)

Te recomendamos entre otros, los siguientes links:

http://www.juliocortazar.com.ar/
http://www.me.gov.ar/efeme/cortazar/biografia.html

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No podía estar ausente, aquél cuyo nombre honra nuestro colegio. Fue un escritor impresionante, comprometido con la sociedad y su tiempo. No estuvo aislado sino que siempre opinó y participó en las grandes contiendas políticas de la época.
No podía estar ausente, aquél cuyo nombre honra nuestro colegio. Fue un escritor impresionante, comprometido con la sociedad y su tiempo. No estuvo aislado sino que siempre opinó y participó en las grandes contiendas políticas de la época. Su escritura de una increíble novedad, fundó nuevos territorios, nuevos modos de narrar el mundo. Quien no leyó su novela "Rayuela" o sus extraordinarios relatos de cronopios y de famas, quien no imaginó al hombre que incesantemente vomitaba conejitos o los hermanos aterrorizados por vaya a saber qué cosa que estaba tomando habitación por habitación toda su casa, en "Casa tomada"; quien no leyó todo eso, y mucho más...en fin, se perdió un pedazo invaluable de este mundo. Pero la buena noticia es que todos estamos a tiempo...los textos están ahí esperándonos en la misma biblioteca del cole, donde encontrarán la obra completa de este escritor.

En este caso, seleccionamos algunos textos y el audio correspondiente, por el mismo Julio.

Los amantes

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.
Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

de: esta escrito en las estrellas

audio: Los amantes.mp3 (1.9 Mb)

Discurso del Oso

Soy el oso de los caños de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por los caños.

Creo que me estiman porque mi pelo mantiene limpios los conductos, incesantemente corro por los tubos y nada me gusta más que pasar de piso en piso resbalando por los caños. A veces saco una pata por la canilla y la muchacha del tercero grita que se ha quemado, o gruño a la altura del horno del segundo y la cocinera Guillermina se queja de que el aire tira mal. De noche ando callado, y es cuando más ligero ando, me asomo al techo por la chimenea para ver si la luna baila arriba, y me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano. Y en verano nado de noche en la cisterna picoteada de estrellas, me lavo la cara primero con una mano, después con la otra, después con las dos juntas, y eso me produce una grandísima alegría.

Entonces resbalo por todos los caños de la casa, gruñendo contento, y los matrimonios se agitan en sus camas y deploran la instalación de las tuberías. Algunos encienden la luz y escriben un papelito para acordarse de protestar cuando vean al portero. Yo busco la canilla que siempre queda abierta en algún piso; por allí saco la nariz y miro la oscuridad de las habitaciones donde viven esos seres que no pueden andar por los caños, y les tengo algo de lástima al verlos tan torpes y grandes, al oír como roncan y sueñan en voz alta, y están tan solos. Cuando de mañana se lavan la cara, les acaricio las mejillas, les lamo la nariz y me voy, vagamente seguro de haber hecho bien.

de: Historias de Cronopios y Famas

audio: Discurso del oso.mp3 (2.7 Mb)

Te recomendamos entre otros, los siguientes links:

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La profesora María del Huerto nos acerca estas reflexiones en relación a los cuentos y al arte de narrar:

Dice el poeta alemán Goethe en una carta:
"Hay tres tipos de lector: el que disfruta sin juicio, el que sin disfrutar enjuicia y , otro intermedio, que enjuicia disfrutando y disfruta enjuiciando; este es el que de verdad reproduce una obra de arte convirtiéndola en algo nuevo."


La profesora María del Huerto nos acerca estas reflexiones en relación a los cuentos y al arte de narrar:

Dice el poeta alemán Goethe en una carta:
"Hay tres tipos de lector: el que disfruta sin juicio, el que sin disfrutar enjuicia y , otro intermedio, que enjuicia disfrutando y disfruta enjuiciando; este es el que de verdad reproduce una obra de arte convirtiéndola en algo nuevo."

Evidentemente, el lector es figura central de cualquier consideración acerca de la literatura. Por eso el escritor, el estudioso o el profesor deberían preguntarse por qué un cuento, por ejemplo, recibe aceptación o rechazo. Por otra parte, ¿qué hay detrás de un cuento que lo hace inolvidable? El lector crece, cambian las circunstancias de su vida, vive mucho y olvida más, pero hay una colección de cuentos en cada uno que perdura. ¿Por qué?
Según Cortázar, "el cuento tiene que nacer puente, tiene que nacer pasaje". Escritor y lector, mediante el cuento, establecen una relación creativa. Pero, ¿cómo lograrla?

Para el lector de cuentos, acerco un decálogo con el que podrán estar o no de acuerdo pero lo importante es que podamos a partir de su lectura, reflexionar entre todos y ustedes puedan construir el propio:

Decálogo del buen lector

I. El significado no es una propiedad del texto. Leer es construir significados. Leer cuentos es construir un nuevo cuento a partir de lo leído.

II. Un cuento puede tener muchas interpretaciones pero no todas.

III. El lector que se aproxima a un cuento es, a su vez, una pluralidad de cuentos.

IV. El lector debe tener ganas de leer por leer.

V. No empezar a leer sin estar seguro de que se cuenta con los minutos necesarios.

VI. Leer es releer y, por lo tanto, recordar. Higienizar la memoria.

VII. Leer es conmoverse. Soltar los pensamientos y sentimientos.

VIII. El lector está en cada uno de los cuentos que lee: sólo es difícil localizarse.

IX. Los cuentos, los buenos cuentos, no son descartables: no se tiran después de leídos.

X. Un cuento siempre cuenta dos historias. Lo importante no es quedarse en la superficie.

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La profesora María del Huerto nos acerca estas reflexiones en relación a los cuentos y al arte de narrar:

Dice el poeta alemán Goethe en una carta:
"Hay tres tipos de lector: el que disfruta sin juicio, el que sin disfrutar enjuicia y , otro intermedio, que enjuicia disfrutando y disfruta enjuiciando; este es el que de verdad reproduce una obra de arte convirtiéndola en algo nuevo."


La profesora María del Huerto nos acerca estas reflexiones en relación a los cuentos y al arte de narrar:

Dice el poeta alemán Goethe en una carta:
"Hay tres tipos de lector: el que disfruta sin juicio, el que sin disfrutar enjuicia y , otro intermedio, que enjuicia disfrutando y disfruta enjuiciando; este es el que de verdad reproduce una obra de arte convirtiéndola en algo nuevo."

Evidentemente, el lector es figura central de cualquier consideración acerca de la literatura. Por eso el escritor, el estudioso o el profesor deberían preguntarse por qué un cuento, por ejemplo, recibe aceptación o rechazo. Por otra parte, ¿qué hay detrás de un cuento que lo hace inolvidable? El lector crece, cambian las circunstancias de su vida, vive mucho y olvida más, pero hay una colección de cuentos en cada uno que perdura. ¿Por qué?
Según Cortázar, "el cuento tiene que nacer puente, tiene que nacer pasaje". Escritor y lector, mediante el cuento, establecen una relación creativa. Pero, ¿cómo lograrla?

Para el lector de cuentos, acerco un decálogo con el que podrán estar o no de acuerdo pero lo importante es que podamos a partir de su lectura, reflexionar entre todos y ustedes puedan construir el propio:

Decálogo del buen lector

I. El significado no es una propiedad del texto. Leer es construir significados. Leer cuentos es construir un nuevo cuento a partir de lo leído.

II. Un cuento puede tener muchas interpretaciones pero no todas.

III. El lector que se aproxima a un cuento es, a su vez, una pluralidad de cuentos.

IV. El lector debe tener ganas de leer por leer.

V. No empezar a leer sin estar seguro de que se cuenta con los minutos necesarios.

VI. Leer es releer y, por lo tanto, recordar. Higienizar la memoria.

VII. Leer es conmoverse. Soltar los pensamientos y sentimientos.

VIII. El lector está en cada uno de los cuentos que lee: sólo es difícil localizarse.

IX. Los cuentos, los buenos cuentos, no son descartables: no se tiran después de leídos.

X. Un cuento siempre cuenta dos historias. Lo importante no es quedarse en la superficie.

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Durante estas primeras semanas de clases, algunos docentes y alumnos han venido reflexionando sobre el concepto de "respeto". Es por ello, que acercamos en este caso, algunas reflexiones de un especialista, para leerlas, pensarlas y participar en el debate. ¿Qué significa respetar al otro? ¿Cómo se vive el "respeto" en el aula? ¿Qué ocurre si no se respeta a los compañeros, a los docentes, a la comunidad educativa?


Durante estas primeras semanas de clases, algunos docentes y alumnos han venido reflexionando sobre el concepto de "respeto". Es por ello, que acercamos en este caso, algunas reflexiones de un especialista, para leerlas, pensarlas y participar en el debate. ¿Qué significa respetar al otro? ¿Cómo se vive el "respeto" en el aula? ¿Qué ocurre si no se respeta a los compañeros, a los docentes, a la comunidad educativa?

Seguidamente, algunos fragmentos de una ponencia escrita por Julio Andrade:

La pedagogía de los valores en la escuela en el transcurso de los próximos años se basará prioritariamente en: el respeto al otro, la solidaridad responsable, la creatividad y la interioridad. En general se señala como valores básicos para la educación, los siguientes: Libertad, Igualdad, Justicia, Paz, Solidaridad, Tolerancia, Respeto por los demás, Respetar la naturaleza.

Si hablamos de educar en valores, cuántas veces usamos la palabra “respeto”, “respetar”:
•Respetar y valorar las ideas y creencias distintas de las propias y reconocer el diálogo como fuente permanente de humanización, de superación de diferencias y de aproximación a la verdad;
•Reconocer, respetar y defender la igualdad de los derechos esenciales de todas las personas, sin distinción de sexo, edad, condición física, etnia, religión o situación económica.
•Promover y ejercitar el desarrollo físico personal en un contexto de respeto y valoración por la vida y el cuerpo humano, el desarrollo de hábitos de higiene personal y social, y de cumplimiento de normas de seguridad;

Como se observa en estos objetivos está presente el respeto como un valor deseable que ayuda a la convivencia y que involucra los de tolerancia y pluralidad.
En cada una de estas áreas se insiste en el respeto como una capacidad a desarrollar y que se constituye finalmente en un valor deseable de la persona para su interacción social.
El respeto como valor en la interacción social ya desde la Antigüedad se vinculaba al orden, los términos latinos respectus y observantia hacen referencia a las leyes, evocan la actitud de atención y disposición a la obediencia efectiva, cuyo objeto es el poder constituido o la norma jurídica y el mandato jerárquico que de ella emana. La primera dimensión del respeto en la Antigüedad es la aceptación teórica y práctica del orden y sus necesidades. Para Santo Tomás de Aquino el respeto es un valor de conservación y que se transforma en valor de progreso. El respeto de un poder (observantia) es una virtud unida a la justicia, y es virtuoso en cuanto tanto es justo y únicamente lo es en relación con las decisiones morales legales de un poder legítimo. El respeto representa una forma de solidaridad social, mediante la cual el sujeto se vincula cordialmente con las personas a cargo del bien común.
En la actualidad, el respeto es la base de la convivencia social en un estado democrático donde la observancia a los Derechos Humanos es uno de sus principios más caros para el sujeto. Emmanuel Lévinas(1998) –filósofo francés- ha establecido los términos de lo que él mismo llama metafísica respetuosa, cree que aquello que define al individuo respetuoso es la capacidad par reconocer la alteridad de los otros: El sujeto moral es aquel que reconoce la diferencia de los otros, que la respeta y es responsable de ella. (...)El yo moral, así definido es un sujeto respetuoso, no imperialista.
De lo que se deduce que hablar de respeto es hablar de los demás, se trata -entonces- de establecer hasta dónde llegan mis posibilidades de hacer o no hacer, y dónde comienzan las posibilidades de los demás. El respeto es la base de toda convivencia social porque no sólo radica en la observancia de las leyes o la actuación de las personas, sino también tiene que ver con el ejercicio de la autoridad, como se observa en el reconocimiento de los hijos hacia sus padres y de los alumnos hacia los profesores. El respeto es también una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.
Así, el respeto atraviesa el comportamiento del sujeto en múltiples áreas de su pensar, hacer y convivir. Tiene que ver -por ejemplo- con creencias religiosas y políticas, que probablemente se arrastran desde el núcleo familiar y que forman parte de la convicción de la persona. La aceptación no sólo involucra el respeto sino también la tolerancia hacia el que piensa o profesa un credo diferente. Está última exige el reconocimiento de la pluralidad, la diversidad de las ideas y posturas respecto de algún tema, o de situaciones particulares de la vida o de la cultura de la cual proviene el sujeto, en cuestión.

Aparece frecuentemente como la necesidad de desarrollar en el estudiante esta capacidad para su mejor desarrollo: vivir en armonía, paz y seguridad en sí mismo.
Si consideramos que exponer los distintos puntos de vista es valioso, también en la práctica debemos poner atención o escuchar a nuestros compañeros. Cuando alguien siente que no es escuchado por sus pares, trata de imponerse por la fuerza. No es “respeto” el ejercicio del dominio y la imposición sobre el otro de las propias ideas, sentimientos y aspiraciones, y menos aún lo es el ejericicio de la violencia verbal o física.

El respeto debe estar basado en el reconocimiento de los atributos y cualidades del otro. Lo valoro como persona, lo escucho, lo respeto. Tanto del alumno respecto del docente como del docente respecto del alumno, valorando sus aportes y mirada distintiva desde sus distintos roles.
Un modelo constructivo del conocimiento debe tener en cuenta las diferencias individuales, los distintos ritmos de aprendizaje, las vivencias de los educandos, promoviendo, de este modo la creación de una “comunidad de aprendizaje”, donde el respeto a los iguales se convertiría en una norma de vida. ¿Qué condiciones definirían una comunidad de aprendizaje?, ¿Qué papel desempeñarían los valores en la construcción del conocimiento?, ¿Qué tipo de sociedad podría construirse con personas formadas en la práctica de los valores humanos?

El respeto incide fuertemente en el clima en el aula, y ello determina la posibilidad de que los estudiantes sigan con atención las propuestas de sus profesoras(es), intervengan en forma ordenada, y el docente sea considerado un guía del proceso de construcción de saberes. Las relaciones entre ellos serán entonces, cooperativas, empáticas y solidarias, terminando con la competitividad y las prácticas agresivas y violentas.

¿Cuál es tu opinión?

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Durante estas primeras semanas de clases, algunos docentes y alumnos han venido reflexionando sobre el concepto de "respeto". Es por ello, que acercamos en este caso, algunas reflexiones de un especialista, para leerlas, pensarlas y participar en el debate. ¿Qué significa respetar al otro? ¿Cómo se vive el "respeto" en el aula? ¿Qué ocurre si no se respeta a los compañeros, a los docentes, a la comunidad educativa?


Durante estas primeras semanas de clases, algunos docentes y alumnos han venido reflexionando sobre el concepto de "respeto". Es por ello, que acercamos en este caso, algunas reflexiones de un especialista, para leerlas, pensarlas y participar en el debate. ¿Qué significa respetar al otro? ¿Cómo se vive el "respeto" en el aula? ¿Qué ocurre si no se respeta a los compañeros, a los docentes, a la comunidad educativa?

Seguidamente, algunos fragmentos de una ponencia escrita por Julio Andrade:

La pedagogía de los valores en la escuela en el transcurso de los próximos años se basará prioritariamente en: el respeto al otro, la solidaridad responsable, la creatividad y la interioridad. En general se señala como valores básicos para la educación, los siguientes: Libertad, Igualdad, Justicia, Paz, Solidaridad, Tolerancia, Respeto por los demás, Respetar la naturaleza.

Si hablamos de educar en valores, cuántas veces usamos la palabra “respeto”, “respetar”:
•Respetar y valorar las ideas y creencias distintas de las propias y reconocer el diálogo como fuente permanente de humanización, de superación de diferencias y de aproximación a la verdad;
•Reconocer, respetar y defender la igualdad de los derechos esenciales de todas las personas, sin distinción de sexo, edad, condición física, etnia, religión o situación económica.
•Promover y ejercitar el desarrollo físico personal en un contexto de respeto y valoración por la vida y el cuerpo humano, el desarrollo de hábitos de higiene personal y social, y de cumplimiento de normas de seguridad;

Como se observa en estos objetivos está presente el respeto como un valor deseable que ayuda a la convivencia y que involucra los de tolerancia y pluralidad.
En cada una de estas áreas se insiste en el respeto como una capacidad a desarrollar y que se constituye finalmente en un valor deseable de la persona para su interacción social.
El respeto como valor en la interacción social ya desde la Antigüedad se vinculaba al orden, los términos latinos respectus y observantia hacen referencia a las leyes, evocan la actitud de atención y disposición a la obediencia efectiva, cuyo objeto es el poder constituido o la norma jurídica y el mandato jerárquico que de ella emana. La primera dimensión del respeto en la Antigüedad es la aceptación teórica y práctica del orden y sus necesidades. Para Santo Tomás de Aquino el respeto es un valor de conservación y que se transforma en valor de progreso. El respeto de un poder (observantia) es una virtud unida a la justicia, y es virtuoso en cuanto tanto es justo y únicamente lo es en relación con las decisiones morales legales de un poder legítimo. El respeto representa una forma de solidaridad social, mediante la cual el sujeto se vincula cordialmente con las personas a cargo del bien común.
En la actualidad, el respeto es la base de la convivencia social en un estado democrático donde la observancia a los Derechos Humanos es uno de sus principios más caros para el sujeto. Emmanuel Lévinas(1998) –filósofo francés- ha establecido los términos de lo que él mismo llama metafísica respetuosa, cree que aquello que define al individuo respetuoso es la capacidad par reconocer la alteridad de los otros: El sujeto moral es aquel que reconoce la diferencia de los otros, que la respeta y es responsable de ella. (...)El yo moral, así definido es un sujeto respetuoso, no imperialista.
De lo que se deduce que hablar de respeto es hablar de los demás, se trata -entonces- de establecer hasta dónde llegan mis posibilidades de hacer o no hacer, y dónde comienzan las posibilidades de los demás. El respeto es la base de toda convivencia social porque no sólo radica en la observancia de las leyes o la actuación de las personas, sino también tiene que ver con el ejercicio de la autoridad, como se observa en el reconocimiento de los hijos hacia sus padres y de los alumnos hacia los profesores. El respeto es también una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración de las cualidades de los demás, ya sea por su conocimiento, experiencia o valor como personas.
Así, el respeto atraviesa el comportamiento del sujeto en múltiples áreas de su pensar, hacer y convivir. Tiene que ver -por ejemplo- con creencias religiosas y políticas, que probablemente se arrastran desde el núcleo familiar y que forman parte de la convicción de la persona. La aceptación no sólo involucra el respeto sino también la tolerancia hacia el que piensa o profesa un credo diferente. Está última exige el reconocimiento de la pluralidad, la diversidad de las ideas y posturas respecto de algún tema, o de situaciones particulares de la vida o de la cultura de la cual proviene el sujeto, en cuestión.

Aparece frecuentemente como la necesidad de desarrollar en el estudiante esta capacidad para su mejor desarrollo: vivir en armonía, paz y seguridad en sí mismo.
Si consideramos que exponer los distintos puntos de vista es valioso, también en la práctica debemos poner atención o escuchar a nuestros compañeros. Cuando alguien siente que no es escuchado por sus pares, trata de imponerse por la fuerza. No es “respeto” el ejercicio del dominio y la imposición sobre el otro de las propias ideas, sentimientos y aspiraciones, y menos aún lo es el ejericicio de la violencia verbal o física.

El respeto debe estar basado en el reconocimiento de los atributos y cualidades del otro. Lo valoro como persona, lo escucho, lo respeto. Tanto del alumno respecto del docente como del docente respecto del alumno, valorando sus aportes y mirada distintiva desde sus distintos roles.
Un modelo constructivo del conocimiento debe tener en cuenta las diferencias individuales, los distintos ritmos de aprendizaje, las vivencias de los educandos, promoviendo, de este modo la creación de una “comunidad de aprendizaje”, donde el respeto a los iguales se convertiría en una norma de vida. ¿Qué condiciones definirían una comunidad de aprendizaje?, ¿Qué papel desempeñarían los valores en la construcción del conocimiento?, ¿Qué tipo de sociedad podría construirse con personas formadas en la práctica de los valores humanos?

El respeto incide fuertemente en el clima en el aula, y ello determina la posibilidad de que los estudiantes sigan con atención las propuestas de sus profesoras(es), intervengan en forma ordenada, y el docente sea considerado un guía del proceso de construcción de saberes. Las relaciones entre ellos serán entonces, cooperativas, empáticas y solidarias, terminando con la competitividad y las prácticas agresivas y violentas.

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Publicamos una historia más, de los informes-reportajes de Martín Caparrós, que nos permiten reflexionar sobre los jóvenes en el mundo de hoy, en este caso:

Adama, burkinés
Cada año, miles de africanos intentan una de las migraciones más peligrosas: la travesía en pequeñas barcas –las pateras– desde la costa senegalesa, mauritana o marroquí hasta las Islas Canarias, puerta de entrada al Primer Mundo. Algunos mueren, muchos son detenidos y devueltos; unos cuantos consiguen entrar en Europa, su tierra prometida. Adama es uno de ellos.

La suya era una vida sin historias. Adama S. nació en un suburbio de Uagadugú, la capital de Burkina Faso, y nunca fue a la escuela. Su padre cultivaba mijo, maíz y mandioca en una tierra muy chiquita, apenas suficiente para que su familia comiera casi todos los días.
Cuando tenía 12 años, Adama entró de aprendiz en un taller mecánico; hacia los 15 ya era capaz de arreglar grupos electrógenos –y seguramente se habría quedado allí mucho tiempo si su patrón no hubiera muerto.

El taller cerró. Adama no podía instalarse solo y empezó a pensar que tendría que buscarse la vida. Había oído tantas historias de vecinos y parientes que se fueron a Europa –y de lo bien que les iba. Los inmigrantes nunca cuentan sus desdichas a los que dejaron atrás: aunque estén en la peor miseria, sus relatos siempre hablan de triunfos. Lo contrario sería aceptar que se equivocaron o, peor, que no supieron hacer lo que tantos otros sí. Adama, entonces, tenía el equivalente de unos 200 euros ahorrados: su decisión parecía obvia.

–Primero pedí una visa a la Embajada francesa, y no me la dieron. Pero yo no pensaba en ir a un país o a otro: lo que quería era ir a Europa. Yo de lo que había escuchado hablar era de Europa. Recién cuando llegué a Mali me explicaron que primero tenía que ir a España, porque España tiene frontera con África en Marruecos y es más fácil, y de ahí podés ir adonde quieras.

El viaje empezó bien: a principios de 2002, Adama se pagó un boleto de bus hasta Bamako, la capital de Mali. Tras unos días durmiendo en la estación, averiguó que podía tomarse otro bus hasta Gao y, una vez allí, conseguir una 4 x 4 que, por 100 euros, lo llevaría a través del Sahara hasta Tamraset, ya en Argelia. El cruce duró cinco noches: de día, los 20 viajeros de la 4 x 4 se escondían en cuevas y esperaban el atardecer para volver al camino clandestino.

Todavía le faltaba mucho para llegar a Marruecos: tenía que atravesar Argelia. Adama seguía viajando de noche: a veces caminaba, otras se subía a un camión. A veces se quedaba varado cuatro o cinco días en un oasis, sin encontrar transporte –o temiendo un control policial–; tardó casi dos meses en atravesar el desierto, la cordillera del Atlas, y llegar a la frontera marroquí. Allí, unos traficantes lo cruzaron, en cuatro noches de caminata insoportable, hasta Oujda, y después un micro lo llevó hasta Nador, la ciudad marroquí vecina de Melilla.

LA FRONTERA. Melilla es una posesión española –y está separada del territorio marroquí por un muro de rejas. Adama recorría esa reja cada noche, mirando Europa allí, tan cerca, al alcance de los ojos, y buscando la manera de entrar. Sabía que algunos saltaban –pero no parecía fácil. Tres años más tarde miles de africanos intentarían la técnica de la avalancha; en esos días el salto era una empresa individual.

Una de esas noches se acercó más de la cuenta: la policía marroquí lo arrestó y lo deportó a Argelia.

Adama volvió a meterse clandestino en Marruecos –pero al cabo de dos meses la policía lo expulsó otra vez. Adama estaba derrotado y, además, hacía mucho que se le había terminado la plata. Era la época de la cosecha de aceituna: Adama trabajó dos meses, ganó un dinero y volvió a Marruecos. Pero esta vez fue hacia Rabat: la reja parecía imposible, y quería probar la vía marítima, las famosas pateras. No fue fácil.–En Rabat me pasé más de un año en la calle, durmiendo en cualquier lado, comiendo de la basura. No tenía un centavo, no conocía a nadie, no conseguía ningún trabajo. Si los
marroquíes tampoco tienen nada… Sufrí demasiado. Me quería volver a mi país, pero para eso también necesitaba plata.

Un día, desesperado, Adama fue a entregarse a la policía para que lo devolvieran a su casa. Un oficial le gritó que no, que si quería volver se buscara los medios. Adama pensó que ya no podía llegar más bajo.

–En mi país por lo menos comía. Estaba en un pozo, no podía ir para atrás ni para adelante. Pero seguí intentando, porque tenía que encontrar mi vida.

Su suerte empezó a cambiar. Un maliano que conoció en la calle le ofreció compartir su pieza y lo contactó con un organizador de viajes en pateras: el hombre, un ghanés, le propuso trabajar para él. Adama descubrió todo un mundo de africanos en tránsito hacia el supuesto paraíso: sus penas, sus rebusques. Su trabajo consistía en buscarle clientes que pudieran pagarle entre 1.000 y 1.500 euros: si le mandaba 20 se ganaría el viaje. Uno de esos días Adama consiguió un teléfono: quería avisar a sus padres que seguía vivo –aunque todavía en África. Cuando por fin pudo comunicarse, su madre le contó que el padre había muerto.

–Me dijo que lo habían envenenado. Pero nunca conseguí saber qué le pasó, porque todavía no pude volver a mi país.

Al principio, Adama no cazó ningún cliente: nadie le creía. Pero de a poco se hizo conocer y, hacia fines de 2004, ya había mandado unos 40: se había ganado el viaje. Llevaba más de dos años esperando ese momento.

Desde Rabat, una 4 x 4 lo llevó –junto con otros 30 hombres y ninguna mujer– hasta un escondite en el desierto, cerca de El Aaiún, donde debían esperar que los policías a los que sus traficantes habían sobornado estuvieran de turno.

Allí pasaron varios días sin agua; Alama vio como otros se bebían su orina, pero no quiso hacerlo. Una tarde volvieron a cargarlos en una camioneta que los dejó en la costa del Atlántico, cerca de Tan Tan: el traficante les dijo que para embarcarse tenían que tirar todos sus documentos de identidad. Era una metáfora mala: si querés entrar a Europa, tenés que convertirte en un don Nadie. Pero Adama ya lo sabía: antes de salir de Rabat había mandado su pasaporte por correo a un amigo en España. En aquella playa, a la luz de la luna, Adama tuvo una última sorpresa: los marroquíes que trabajaban para el traficante les sacaron todo –plata, ropa, relojes. Adama trató de defenderse y lo hirieron con un
cuchillo en la mano derecha. Así que se subió a la patera –diez metros de largo, construcción muy precaria, un solo motor– con un pantalón corto y una remera: era todo lo que tenía en el mundo. Pero estaba por navegar a Europa.

EL MAR. El capitán de la patera era un pescador de Gambia que se ganaba el viaje conduciéndolo y le pidió que se ocupara de la brújula: que tenían que seguir siempre en la dirección 340, que si se desviaban se morían. Después le dijo que no se preocupara, que el viaje no sería complicado, que en menos de un día llegarían a las Canarias. Y que, si naufragaban, ellos dos se salvarían: eran los únicos que tenían esos bidones de plástico que les permitirían flotar hasta que los rescataran.

–Eso me dejó más tranquilo, yo por lo menos no me iba a morir. Pero igual estaba muy nervioso. Hasta ese día yo no había visto el mar.

Organizaciones humanitarias calculan que un tercio de los que dejan las costas africanas para llegar a las Canarias se mueren ahogados: la cifra es espantosa e imprecisa. Las primeras horas del día fueron calmas; al mediodía el mar se embraveció, pero la patera se mantuvo a flote. A media tarde vieron la costa de una isla; poco después, un barco de la

marina española los detuvo y los subió a bordo. El alivio de Adama duró poco: ya en tierra, los guardias creyeron que era el capitán y empezaron a interrogarlo, lo golpearon. Adama no quiso decirles que era el otro: entre aventureros, dirá después, no se hacen esas cosas.

Pero al fin identificaron al gambiano –y lo detuvieron y lo deportaron. Fue el único: todos los demás recibieron comida, ropa y encierro en un albergue del gobierno donde pasaron los cuarenta días de reglamento.

(Durante esos cuarenta días, la policía española interroga a los inmigrantes ilegales, y la justicia les expide órdenes de expulsión –que no se pueden cumplir porque los migrantes no tienen una identidad determinable o porque sus países no aceptan recibirlos. Por eso deben deshacerse de su documentación: esa renuncia a la identidad es la paradoja legal que permite que miles de africanos se queden en España, con una orden de expulsión que no se cumple.)

EUROPA. En Canarias, Adama no sabía qué iba a ser de él: una noche lo llamaron y le dijeron que al día siguiente lo llevarían a Madrid, y lo liberarían. Adama aceptó una propuesta de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado para pasar tres meses en un pueblo castellano, aprendiendo el idioma. En mayo de 2005 estaba de vuelta en Madrid, ya fuera del circuito asistencial: ahora sí tenía que buscarse la vida. Durante un mes Adama durmió en un parque, con otros cientos de africanos. Hasta que recibió una oferta de un hombre de Sierra Leona: le daría su documento de identidad para que pudiera trabajar, y a cambio Adama tendría que pagarle 100 euros por mes.

–Y yo lo hice, porque no vine acá para quedarme con los brazos cruzados.

En España hay miles de inmigrantes en esa situación: explotados por otros inmigrantes que consiguieron sus papeles –y, también, por sus patrones locales. Ahora Adama trabaja de jardinero para una empresa constructora y vive en un suburbio de Madrid, en una habitación que le cuesta demasiado. Gana, cada mes, 650 euros: se gasta la mitad en alojamiento, 100 en comida, 50 en transporte, 100 para su explotador, le manda algo a su madre –y no le queda nada.

–No, todavía no encontré nada de lo que buscaba cuando me fui de mi país. No tengo plata, no tengo papeles. Yo sufrí mucho para llegar acá, dormí en las calles, caminé por el desierto, pero lo que no entiendo es que llegué hasta acá y sigo sufriendo. Yo creía que tenía que sufrir para llegar, pero que acá se iban a acabar los sufrimientos.

Su gran problema son los papeles: los abogados le dicen que tendrá que esperar dos años más hasta obtener un documento que le permita trabajar legalmente. Por eso le dio todo su dinero a un español que le contó que se lo iba a conseguir en seguida –y desapareció.

Cuando suceden esas cosas, dice, se siente muy desalentado, y le preocupa el tiempo. El tiempo pasa: cuando salió de su país tenía 20 años y ahora tiene 25 y todo sigue igual y la vida se le escapa. Adama dice que está demasiado afligido por su futuro como para divertirse: que a veces juega al fútbol los fines de semana pero que ni piensa en salir con mujeres, que ya tiene demasiados problemas como para pensar en eso. Adama es bajo, redondeado, la sonrisa triste. Su español ha mejorado, dice, pero prefiere que hablemos en francés.

–¿Y no te hace falta una mujer?

–Yo no digo que me falta ni que no me falta. Si la buscara, la conseguiría. Pero lo que yo busco es mi plata. Yo dejé muchas mujeres en mi país para venir a buscar mi plata. Cuando tenga mi plata, me puedo volver a mi país a casarme: en mi país, aunque tengas 60 años, con plata te puedes casar con una mujercita de 18, de 20. Pero primero tengo que hacer mi plata, y así mis hijos van a tener un futuro. Si mi padre hubiera hecho lo que yo estoy haciendo ahora, yo no tendría que sufrir así.

Es probable que la historia de Adama sea cierta; quizás no. Muchos africanos que llegan a España se la inventan: pretenden, por ejemplo, que vienen de países en guerra –para pedir el asilo político. O dicen que son ciudadanos de países que no aceptan devoluciones –para impedir que los deporten. Son miles de personas inventándose vidas para buscarse una vida mejor que esa que no quieren recordar. A veces, la salvación es hacerse una historia.

Adama insiste con que España le gusta mucho, “cien por cien”, aunque a veces son un poco racistas: la gente, dice, es racista, lo mira raro muchas veces, pero el gobierno no es racista, el gobierno trata bien a los negros. Lo que menos le gusta de la vida en España, dice, son “los maricones”: que varios hombres le ofrecieron plata para que les hiciera el amor, y que eso le da asco. Que en su país eso no pasa: en su país los hombres no se mezclan con los hombres, dice. Pero que su problema principal son los papeles. Que todo el resto es menor frente a la cuestión de los papeles. Las personas que viven en sus países, dice, nunca van a entender lo que significa no tener papeles.

–Y si las cosas siguen así, ¿te volverías a tu país?

–¿Cómo voy a volver sin plata? ¿Qué le voy a decir a mi mamá, a mi familia? Es imposible.Prefiero morirme. Igual si vuelvo así me voy a morir de vergüenza. No, no puedo volver. Sería la peor vergüenza.

Jóvenes en Movimiento es una serie de reportajes producidos por encargo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

(Fuente: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=3102)

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