La profe Gisella nos envía estos textos sobre los piropos y el día de los enamorados. ¡Que los disfrutes!

Parentescos sorprendentes: piropo y pirómano

Alguien podría preguntarse si entre la necesidad irresistible de prender fuego a cuanto se ponga por delante y la costumbre de piropear públicamente a las mujeres hermosas, existe algún parentesco etimológico. En efecto, así es, como lo indica la semejanza gráfica y fonética de ambas palabras.
Para encontrar este parentesco debemos remontarnos al griego pyrós, que significa “fuego”, y de donde el castellano ha tomado varios tecnicismos como pirómanos, piromanía, pirotecnia, etc.

Parentescos sorprendentes: piropo y pirómano


Alguien podría preguntarse si entre la necesidad irresistible de prender fuego a cuanto se ponga por delante y la costumbre de piropear públicamente a las mujeres hermosas, existe algún parentesco etimológico. En efecto, así es, como lo indica la semejanza gráfica y fonética de ambas palabras.
Para encontrar este parentesco debemos remontarnos al griego pyrós, que significa “fuego”, y de donde el castellano ha tomado varios tecnicismos como pirómanos, piromanía, pirotecnia, etc.
En cuanto a la relación entre “piropo” y “pirómano” debe recordarse que los romanos llamaban pyropus, del griego pyropos (parecido al fuego) a una aleación de cobre y oro de color rojo brillante como el fuego. De manera similar en el castellano del siglo XV se utilizaba la palabra “piropo” para designar una piedra preciosa de color rojo fuego, similar al rubí, que cobró también aceptación como signo metafórico y literario de lo brillante.
Así mismo, en la literatura poética y en el lenguaje apasionado de los enamorados es frecuente comparar los rasgos del ser amado con las piedras preciosas y otros objetos de gran valor, por ejemplo: “cabellos de oro”, “ojos verdes como esmeraldas”, “piel de marfil”, “las perlas de tus dientes”, etc.
De esta manera, con el tiempo el vocablo piropo cambio de significado, es decir, paso a utilizarse como comparación para alabar a una mujer bonita, preciosa como una joya.
Fernando Navarro, Parentescos insólitos del idioma, E. del Prado (adaptación)

El día de los mensajes de amor


San Valentín, el mártir que cazaba en secreto, inspira la celebración de los enamorados. El 14 de febrero millones de enamorados de todo el mundo intercambian regalos, mensajes, poemas, mimos. No se sabe con exactitud los orígenes de esta fecha, pero la leyenda y las explicaciones abundan.
La historia del Día de los Enamorados comenzó a gestarse en el siglo IV a.C., cuando los romanos practicaban un rito de iniciación en honor del Dios Lupercus. Tal ceremonia consistía en introducir dentro de una caja nombres de muchachas adolescentes. Los jóvenes los extraían al azar, de manera que a cada uno de ellos le correspondiese una compañera para su mutua diversión, durante todo el año.
Tiempo después, en Roma, en año 270 d.C., el emperador Claudio II publicó un edicto que prohibía el matrimonio: opinaba que los hombres casados no deseaban dejar a su familia para ir a la guerra. Ante esa decisión del emperador, Valentín, obispo de Interamma, invitaba a las parejas de novios, en secreto para unirlos en matrimonio. Al enterarse Claudio II mandó apalear y encarcelar a Valentín.
Parece que mientras estaba en la cárcel, Valentín se enamoró de Julia, la hija ciega de su carcelero, a quien le devolvió la vista y, en vísperas de su muerte, le escribió una última carta pidiéndole a la bella joven que se mantuviera cerca de Dios. La firmó como “de tu Valentín”. Valentín fue ejecutado al día siguiente, el 14 de febrero, cerca de una puerta que hoy honra su memoria. Sus restos están en la Iglesia de Práxedes, en Roma.
Para otros la costumbre de intercambiar regalos y cartas de amor ese día habría nacido en Gran Bretaña y en Francia durante la Edad Media. Algunos creen que la celebración habría comenzado como una manifestación popular hacia el siglo XVII. Los norteamericanos adoptaron la costumbre a principios del siglo XVIII. Otros piensan que el 14 de febrero fue señalado como el día de los enamorados alrededor de 1969, cuando el Calendario Católico y Romano dedicó esa fecha para recordar al santo cristiano.
Los avances de la imprenta y del servicio postal incentivaron el envió de saludos por San Valentín.

fuente: La Voz del Interior, 14 de febrero de 2003

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