Y para seguir recordando a las mujeres, Gisella nos envía algunos poemas de Alfonsina Storni
El Divino Amor
Te ando buscando amor que nunca llegas,
Te ando buscando amor que te mezquinas,
Me aguzo por saber si me adivinas,
Me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
Se han aquietado sobre un haz de espinas;
Sangran mis carnes gotas purpurinas
Porque a salvarme, oh niño, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
Que a veces bastan unos pocos sueños
Para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
Trueca este fuego en límpidas dulzuras
Y haz de mis sueños una rama verde.


Un Día…
Andas por esos mundos como yo; no me digas
Que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
No nos conoceremos; disfrazados y torpes
Por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto… ¿Cuándo ocurra, si ocurre,
Sabré yo de suspiros, sabrás tu suspirar?
Nació en Sala Capriasca, Tessino, Suiza, el 29 de mayo de 1892, y puso fin a su vida el 25 de octubre de 1938. Su padre, de origen italiano emigró a la Argentina en 1896. En 1901 se radicó en Rosario donde se estableció con su familia. Allí, Alfonsina en 1909 inició sus estudios en la Escuela Normal y desde 1912 cursó su carrera de maestra en Rosario. En 1913 se traslado a Bs. As., donde su vocación por la poesía y por el teatro comenzó a manifestarse firmemente. Publicó sus primeras composiciones en la revista Caras y Caretas. Desempeñó algunas funciones docentes. Entre algunas de sus obras encontramos: El dulce daño (1918); Irremediablemente (1919). Poemas de amor y prosa (1926). También escribió obras de teatro, entre ellas: El amo del mundo (1927) y Dos farsas pirotécnicas (1931). Colaboro en La Nación y en otros diarios y revistas con el seudónimo de Tao Lao y después con su nombre.
El poema "El Divino Amor", forma parte del libro titulado: "Irremediablemente" del año 1920, en tanto que, "Un día" corresponde a la obra literaria titulada: "Languidez", también de 1920.
El Divino Amor
Te ando buscando amor que nunca llegas,
Te ando buscando amor que te mezquinas,
Me aguzo por saber si me adivinas,
Me doblo por saber si te me entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
Se han aquietado sobre un haz de espinas;
Sangran mis carnes gotas purpurinas
Porque a salvarme, oh niño, te me niegas.
Mira que estoy de pie sobre los leños,
Que a veces bastan unos pocos sueños
Para encender la llama que me pierde.
Sálvame, amor, y con tus manos puras
Trueca este fuego en límpidas dulzuras
Y haz de mis sueños una rama verde.

Un Día…
Andas por esos mundos como yo; no me digas
Que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
No nos conoceremos; disfrazados y torpes
Por los caminos echaremos a andar.
No nos conoceremos, distantes uno de otro
Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.
Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
Quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto… ¿Cuándo ocurra, si ocurre,
Sabré yo de suspiros, sabrás tu suspirar?
¿Quién fue Alfonsina?
Nació en Sala Capriasca, Tessino, Suiza, el 29 de mayo de 1892, y puso fin a su vida el 25 de octubre de 1938. Su padre, de origen italiano emigró a la Argentina en 1896. En 1901 se radicó en Rosario donde se estableció con su familia. Allí, Alfonsina en 1909 inició sus estudios en la Escuela Normal y desde 1912 cursó su carrera de maestra en Rosario. En 1913 se traslado a Bs. As., donde su vocación por la poesía y por el teatro comenzó a manifestarse firmemente. Publicó sus primeras composiciones en la revista Caras y Caretas. Desempeñó algunas funciones docentes. Entre algunas de sus obras encontramos: El dulce daño (1918); Irremediablemente (1919). Poemas de amor y prosa (1926). También escribió obras de teatro, entre ellas: El amo del mundo (1927) y Dos farsas pirotécnicas (1931). Colaboro en La Nación y en otros diarios y revistas con el seudónimo de Tao Lao y después con su nombre.
El poema "El Divino Amor", forma parte del libro titulado: "Irremediablemente" del año 1920, en tanto que, "Un día" corresponde a la obra literaria titulada: "Languidez", también de 1920.
1 comentarios:
esta bueno pero es muyy romantico... no!! algo mas normal
Publicar un comentario